Salmo 100: Propósitos de un príncipe justo
Ant: Para ti es mi música, Señor, voy a explicar el camino perfecto.

 

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos (Jn 14,15)
Voy a cantar la bondad y la justicia,
para ti es mi música, Señor;
voy a explicar el camino perfecto:
¿cuándo vendrás a mí?

Andaré con rectitud de corazón
dentro de mi casa;
no pondré mis ojos
en intenciones viles.

Aborrezco al que obra mal,
no se juntará conmigo;
lejos de mí el corazón torcido,
no aprobaré al malvado.

Al que en secreto difama a su prójimo
lo haré callar;
ojos engreídos, corazones arrogantes
no los soportaré.

Pongo mis ojos en los que son leales,
ellos vivirán conmigo;
el que sigue un camino perfecto,
ese me servirá.

No habitará en mi casa
quien comete fraudes;
el que dice mentiras
no durará en mi presencia.

Cada mañana haré callar
a los hombres malvados,
para excluir de la ciudad del Señor
a todos los malhechores.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Para ti es mi música, Señor, voy a explicar el camino perfecto.

JUAN PABLO II, AUDIENCIA GENERAL, Miércoles 30 de abril de 2003, Catequesis sobre el Salmo https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/audiences/2003/documents/hf_jp-ii_aud_20030430.html