SALMO     Ex 15, 8-10. 12. 17

R. ¡El Señor se ha cubierto de gloria!

Al soplo de tu ira se agolparon las aguas,
las olas se levantaron como un dique,
se hicieron compactos
los abismos del mar. R.

El enemigo decía:
«Los perseguiré, los alcanzaré,
repartiré sus despojos, saciaré mi avidez,
desenvainaré la espada, mi mano los destruirá.» R.

Tú soplaste con tu aliento,
y el mar los envolvió;
se hundieron como plomo en las aguas formidables.
Extendiste tu mano y los tragó la tierra. R.

Tú lo llevas y lo plantas
en la montaña de tu herencia,
en el lugar que preparaste para tu morada,
en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. R.

Catequesis sobre este Cántico Juan Pablo II, Audiencia General del 21/11/2001 https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/audiences/2001/documents/hf_jp-ii_aud_20011121.html