Santa Mónica
Memoria

    Mónica (331-387) fue la madre de san Agustín. Cuando éste perdió la fe, las lágrimas de Mónica subieron hasta Dios como una oración silenciosa. Por eso, la conversión de su hijo la llenó de alegría y sintió que no tenía más que esperar en esta tierra. Murió en Ostia, cuando se preparaba para volver a su tierra natal.

BENEDICTO XVI, ÁNGELUS, Palacio pontificio de Castelgandolfo, Domingo 27 de agosto de 2006 https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/angelus/2006/documents/hf_ben-xvi_ang_20060827.html

Año impar

La voluntad de Dios es que ustedes sean santos

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica     4, 1-8

    Hermanos:
Los rogamos y les exhortamos en el Señor Jesús, que vivan conforme a lo que han aprendido de nosotros sobre la manera de comportarse para agradar a Dios. De hecho, ustedes ya viven así: hagan mayores progresos todavía. Ya conocen las instrucciones que les he dado en nombre del Señor Jesús.
La voluntad de Dios es que sean santos, que se abstengan del pecado carnal, que cada uno sepa usar de su cuerpo con santidad y respeto, sin dejarse arrastrar por los malos deseos, como hacen los paganos que no conocen a Dios. Que nadie se atreva a perjudicar ni a dañar en esto a su hermano, porque el Señor hará justicia por todas estas cosas, como ya se lo hemos dicho y atestiguado. Dios, en efecto, no nos llamó a la impureza, sino a la santidad. Por eso, el que desprecia estas normas, no desprecia a un hombre, sino a Dios, a ese Dios que les ha dado su Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 96, 1. 2b. 5-6. 10-12

R. ¡Alégrense, justos, en el Señor!

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
regocíjense las islas incontables.
La Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

Las montañas se derriten como cera
delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Tú amas, Señor, a los que odian el mal,
proteges la vida de tus fieles
y los libras del poder de los malvados. R.

Nace la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alégrense, justos, en el Señor
y alaben su santo Nombre. R.

ALELUIA     Lc 21, 36

Aleluia.
Estén prevenidos y oren incesantemente,
así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre.
Aleluia.

EVANGELIO

Ya viene el esposo, salgan a su encuentro

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     25, 1-13

    Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.
Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.
Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: «Ya viene el esposo, salgan a su encuentro.»
Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: «¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?» Pero estas les respondieron: «No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado».
Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.
Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: «Señor, señor, ábrenos», pero él respondió: «Les aseguro que no las conozco.»
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

Palabra del Señor.

Entre los cultos paganos en Macedonia sobresalía sobre todo el culto a Dionisios, cuyas celebraciones se caracterizaban por el exceso y el culto al emperador estaba muy desarrollado. Este ambiente pagano y el pasado de los recién convertidos explicarían los abusos a los que Pablo se refiere en esta parte de la carta y que no deben existir en una comunidad cristiana.

Continuando con el tema de la espera vigilante de la venida de Jesús, escuchamos hoy en el evangelio de Mateo, la parábola de las diez Jóvenes. La Biblia compara la unión entre Dios y su pueblo con las bodas. El Nuevo Testamento ha visto rápidamente en Jesús al esposo. El esposo tarda. Pero vendrá. Aunque todos podamos quedarnos dormidos por la tardanza, es necesario no ser sorprendidos de improviso, debemos estar preparados para la llegada. ¿Cómo hacerlo? Guardando copioso y claro el aceite de nuestras lámparas. Si comparamos la parábola con el sermón de la montaña se puede advertir que el aceite de las lámparas son las buenas obras con las cuales los cristianos somos la luz del mundo.