San Agustín
obispo y doctor de la Iglesia
Memoria

    Las etapas de la vida de Agustín (354-430) son bien conocidas: su nacimiento en Tagasta (África del Norte), su conversión en Milán, su bautismo por el obispo Ambrosio en el año 387, su episcopado en Hipona. Pero lo que más cuenta es la irradiación de su pensamiento, en sus escritos y sermones, y el testimonio de su vida dedicada a la búsqueda de Dios y al servicio de la Iglesia que, para él, es al mismo tiempo la comunidad de los cristianos de Hipona y el Cuerpo de Cristo extendido por todo el mundo.

BENEDICTO XVI, AUDIENCIA GENERAL, Miércoles 9 de enero de 2008, “San Agustín. 1 – La vida”

https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2008/documents/hf_ben-xvi_aud_20080109.html

Año impar

Dios mismo les ha enseñado a amarse los unos a los otros

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica     4, 9-11

Hermanos:
Acerca del amor fraterno, no es necesario que les escriba, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse los unos a los otros, y así lo están haciendo con todos los hermanos de Macedonia.
Pero yo los exhorto, hermanos, a hacer mayores progresos todavía. Que sea cuestión de honor para ustedes vivir en paz, cumpliendo cada uno sus obligaciones y trabajando con sus manos, de acuerdo con mis directivas.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 97, 1. 7-9

R. ¡El Señor viene a gobernar la tierra!

Canten al Señor un canto nuevo,
porque el hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria. R.

Resuene el mar y todo lo que hay en él,
el mundo y todos sus habitantes;
aplaudan las corrientes del océano,
griten de gozo las montañas al unísono. R.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con rectitud. R.

ALELUIA     Jn 13, 34

Aleluia.
«Les doy un mandamiento nuevo:
ámense los unos a los otros,
como Yo los he amado», dice el Señor.
Aleluia.

EVANGELIO

Respondiste fielmente en lo poco
entra a participar del gozo de tu señor

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     25, 14-30

    Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió.
En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.
Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. «Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado.» «Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor.»
Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: «Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado.» «Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor.»
Llegó luego el que había recibido un solo talento. «Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!» Pero el señor le respondió: «Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes.»

Palabra del Señor.

En el evangelio de hoy continuamos con el discurso sobre los últimos tiempos y Jesús nos presenta la parábola de los talentos. Si la parábola de las diez jóvenes nos invitaba a la previsión, ahora Jesús nos quiere enseñar que la espera exige una actitud productiva; a diferencia de los escribas y fariseos, que dicen y no hacen, teniendo como telón de fondo, el relato del juicio final (25,31-46). El Señor tarda, pero la rendición de cuentas resulta Inexorable. Los primeros siervos se implicaron en los intereses de su Señor y actuaron. El Señor no exige proezas, pero juzgará a cada uno según sus aptitudes. El último siervo no es que haya actuado mal, sino que no actuó. El padre quiere que nos impliquemos dese ahora en la construcción de su reino poniendo en juego todo lo que nos ha regalado.