San Pedro Crisólogo
obispo y doctor de la Iglesia

Pedro de Ravena (380-450), que llegó a ser Obispo de la ciudad imperial, fue sobre todo un pastor. Por sus escritos y su constante predicación fue llamado «Crisólogo» (Palabra de oro). En su prédica, hablaba muy sencillamente: «Hay que hablar al pueblo, decía, en la lengua del pueblo».

Año impar

En las fiestas del Señor
convocaréis las asambleas litúrgicas

Lectura del libro del Levítico     23, 1. 4-11. 15-16. 27. 34b-37

El Señor dijo a Moisés:
«Las fiestas del Señor, las asambleas litúrgicas que ustedes convocarán a su debido tiempo, son las siguientes: En el primer mes, el día catorce, al ponerse el sol, se celebrará la Pascua del Señor, y el quince de ese mismo mes tendrá lugar la fiesta de los Acimos en honor del Señor. Durante siete días comerán panes sin levadura. El primer día tendrán una asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo servil. Durante siete días ofrecerán una ofrenda que se quema para el Señor. El séptimo día habrá una asamblea litúrgica y ustedes no harán ningún trabajo servil.»
El Señor dijo Moisés: «Habla en estos términos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les doy y cuando recojan la cosecha, entregarán al sacerdote la primera gavilla. El día siguiente al sábado, él la ofrecerá al Señor con el gesto de presentación, para que les sea aceptada;
También contarán siete semanas, a partir del día en que entreguen la gavilla ofrecida con el gesto de presentación, o sea a partir del día siguiente al sábado. Las semanas deberán ser completas. Por eso tendrán que contar hasta el día siguiente al séptimo sábado: cincuenta días en total. Entonces ofrecerán al Señor una ofrenda de grano nuevo.
Además, el décimo día de ese séptimo mes, será el día de la Expiación. Habrá una asamblea litúrgica, observarán el ayuno y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor.
Además, el día quince de este séptimo mes se celebrará la fiesta de las Chozas en honor del Señor, durante siete días. El primer día habrá una asamblea litúrgica, y ustedes no harán ningún trabajo servil. Durante siete días presentarán una ofrenda que se quema para el Señor. Al octavo día, celebrarán una asamblea litúrgica y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor: es una asamblea solemne y ustedes no harán ningún trabajo.
Estas son las fiestas del Señor, en las que ustedes convocarán las asambleas litúrgicas y presentarán ofrendas que se queman para el Señor -holocaustos, oblaciones, sacrificios y libaciones, según corresponda a cada día-».

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 80, 3-6b. 10-11b

R. ¡Canten con júbilo al Señor, nuestra fuerza!

Entonen un canto, toquen el tambor,
y la cítara armoniosa, junto con el arpa.
Toquen la trompeta al salir la luna nueva,
y el día de luna llena, el día de nuestra fiesta. R.

Porque esta es una ley para Israel,
un precepto del Dios de Jacob:
él se la impuso como norma a José,
cuando salió de la tierra de Egipto. R.

No tendrás ningún Dios extraño,
no adorarás a ningún dios extranjero:
yo, el Señor, soy tu Dios,
que te hice subir de la tierra de Egipto. R.

ALELUIA     1Pe 1, 25

Aleluia.
La Palabra del Señor permanece para siempre.
Esta es la Palabra que les ha sido anunciada, la Buena Noticia.
Aleluia.

EVANGELIO

¿No es éste el hijo del carpintero?
¿De dónde le vendrá todo esto?

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     13, 54-58

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.
«¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»
Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Palabra del Señor.


La primera lectura del libro del Levítico nos muestra la forma de santificar el tiempo que tenía el pueblo de Israel esa es la finalidad del calendario litúrgico que nos describe la lectura con las fiestas de Pascua, la fiesta de los panes Ázimos, la de Pentecostés después de la fiesta de las primeras gavillas, el Año Nuevo, el “día de la expiación” (celebración penitencial) y la fiesta de la chozas (tuvo primero un significado agrícola y luego evoco la permanencia en tiendas del pueblo mientras marchaba por el desierto).

Esta escena del evangelio de hoy sigue en Mt al tercer discurso doctrinal de Jesús (13, 1-52), discurso en parábolas. Y así, cuando Jesús  llega a «su propia tierra», presumiblemente Nazaret, ya ha precedido una proclamación del reino más extensa que si se la compara con el evangelio de Marcos del cual este relato que hoy escuchamos, difiere en pocos detalles.  Se destaca la identidad de Jesús, por referencia tanto al padre como a la madre, recuerda el retrato de éstos por el que Mt comienza en el cap. 1. Importaba allí, para el argumento de Mt, el que Jesús fuese  verídicamente hijo de José (porque José le había reconocido), pues se demostraba así que Jesús era descendiente de David. La mención de María inmediatamente después de José, en  13, 55, recuerda al lector que es la madre de Jesús por obra del Espíritu santo, como Mt refiere en 1, 18-25. La estima que Mt tiene de la dignidad de Jesús hace que cambie el «no pudo hacer prodigios allí» de Mc en «no hizo allí muchos prodigios». Una «más elevada» cristología puede haber llevado a que Mt prefiriese imaginar a Jesús como hijo del carpintero, más bien que como carpintero él mismo (confr. RAYMOND E. BROWN – KARL P. DONFRIED -JOSEP H A. FITZMYER – JOHN REUMANN, “María en el Nuevo Testamento”, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1986, Segunda Edición, pág. 103).

No obstante todos estos detalles y diferencias lo que podemos destacar es que Jesús enseña en la sinagoga de su pueblo, que les expresa su experiencia de que un profeta no es apreciado ni en su patria ni en su familia. Si bien la expresión profeta aplicada a Jesús excede lo que él es  verdaderamente, se ajusta a lo que los oyentes creían de él. Por lo tanto también se puede apreciar en este contexto  la respuesta de los de los propios compatriotas de Jesús: lo conocemos por lo tanto no puede ser nada extraordinario.  Los nazarenos anticipan, lo que se hará realidad más tarde para todo el pueblo su «no» a Jesús, su inc