San Ignacio de Loyola
presbítero
Memoria

Ignacio de Loyola (1491-1556) nació en el País Vasco. Militar de profesión, abandonó la milicia de los Tercios españoles, después de ser herido en una hazaña guerrera durante el cerco de Pamplona. Fundó, en 1534, la Compañía de Jesús que, desde un comienzo, buscó la expansión y el crecimiento del Reino de Dios: pastores, misioneros, teólogos, educadores fueron impulsados por el espíritu apostólico y misionero de San Ignacio.
Los Ejercicios espirituales, redactados por él en la Cueva de Manresa, trazan un camino a quien quiere consagrar su vida a «la mayor gloria de Dios».

 

Año impar

En el año jubilar, cada uno regresará a su propiedad

Lectura del libro del Levítico     25, 1. 8-17

El Señor dijo a Moisés sobre la montaña del Sinaí:
Deberás contar siete semanas de años -siete veces siete años- de manera que el período de las siete semanas de años sume un total de cuarenta y nueve años. Entonces harás resonar un fuerte toque de trompeta: el día diez del séptimo mes -el día de la Expiación- ustedes harán sonar la trompeta en todo el país. Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y regresará a su familia. Este quincuagésimo año será para ustedes un jubilo: no sembrarán ni segarán lo que vuelva a brotar de la última cosecha, ni vendimiarán la viña que haya quedado sin podar; porque es un jubileo, será sagrado para ustedes. Sólo podrán comer lo que el campo produzca por sí mismo.
En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad.
Cuando vendas o compres algo a tu compatriota, no se defrauden unos a otros. Al comprar, tendrás en cuenta el número de años transcurridos desde el jubileo; y al vender, tu compatriota tendrá en cuenta el número de los años productivos: cuanto mayor sea el número de años, mayor será el precio que pagarás; y cuanto menor sea el número de años, menor será ese precio, porque lo que él te vende es un determinado número de cosechas. No se defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy el Señor, su Dios.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 66, 2-3. 5. 7-8

R. ¡Que todos los pueblos te den gracias, Señor!

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra. R.

La tierra ha dado su fruto:
el Señor, nuestro Dios, nos bendice.
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra. R.

ALELUIA     Mt 5, 10

Aleluia.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Aleluia.

EVANGELIO

Herodes mandó decapitar a Juan,
y sus discípulos fueron a informar a Jesús

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     14, 1-12

La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.»

Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.» Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.

El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

Palabra del Señor.


 

La primera lectura nos describe el año jubilar como una forma de volver a comenzar. Según los estudiosos al parecer este jubileo nunca se realizó en Israel desde el retorno del exilio. El papa Francisco nos explica que en la Sagrada Escritura, el Jubileo es un tiempo sagrado para recordar, regresar, descansar, reparar y alegrarse. A continuación te dejamos el link para que puedas acceder a su mensaje donde nos lo explica  (Mensaje del Santo Padre Francisco para  la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación  1/9/20 https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2020/documents/papa-francesco_20200901_messaggio-giornata-cura-creato.html. Como no se podía llevar a la práctica esta ley del Levítico, se fue pensando que una de las tareas del Mesías sería proclamar un año de gracia en favor de los humildes y oprimidos, lo cual podemos ver que según el evangelio de Lucas  fue la intención de Jesús durante su misión (v. Lc 4,16-22).
El evangelio, de hoy se ubica en la sección que sigue al discurso en parábolas, la que desembocará en la confesión de fe de Pedro (Mt 13,53-16,20). El prólogo a esta sección (13,53-14,12),  relanza la pregunta por la identidad de Jesús. La gente de Nazaret, como hemos visto en el evangelio del día anterior es escéptica con respecto al «hijo del carpintero» (Mt. 13, 53-58), y Herodes ve en él a Juan Bautista «resucitado de entre los muertos».
El relato de la muerte de Juan efectuado por Mateo, está tomado del evangelio de Marcos. Mateo lo abrevió y le añadió algunos cambios. La gente que escuchaba a Juan quedaba admirada por su discurso y por su prestigio moral, acudían a él para escucharlo y hacerse bautizar. Los sacerdotes del templo de Jerusalén verían con preocupación esta situación pues Juan llevaba a todo el pueblo tras de sí, mientras ofrecía un perdón de los pecados diferente al que se ofrecía en el Santuario por medio de los sacrificios y ofrendas, de manera que buscaban la forma de desembarazarse de él, tal vez sea este el motivo por el cual Mateo al hablar del prendimiento de Juan no diga que fue apresado sino que utiliza el verbo que en griego significa entregado, traicionado, queriendo ilustrar así esta probable situación (confr. Ariel Álvarez Valdés, “Enigmas de la vida de Juan el Bautista”, Edit. San Pablo, 1º Edición, Bs. As. 2012, págs. 116, 131). De esta manera el evangelista nos quiere mostrar que la misión de Juan que está vinculada a la de Jesús es una prefiguración de lo que le sucederá también a Jesús.
Del relato de Mateo se puede advertir que la reacción de Herodes, al oír hablar de Jesús,  pone de manifiesto, que Juan y Jesús tenían los mismos enemigos. Jesús y su precursor forman una unidad,  en opinión Herodes, de allí que lo considere a Jesús como Juan resucitado. El pueblo juega un papel positivo porque como considera a Juan un profeta, esto impide a Herodes matarlo. Esta misma situación se dará respecto de Jesús porque los sumos sacerdotes y los fariseos querrán dar muerte a Jesús, pero también los refrena el miedo al pueblo.
Para Mateo Juan y Jesús, están íntimamente relacionados: proclaman el mismo mensaje, padecen el mismo destino y tienen los mismos adversarios. Por eso es natural  para él que los discípulos huérfanos de Juan acudan a Jesús.