San Sixto II, papa, y compañeros
mártires

Sixto fue consagrado Papa el año 257. Al año siguiente, al celebrar la Eucaristía en el cementerio de Calixto, fue apresado por los soldados, quienes lo mataron junto a cuatro diáconos, entre los cuales estaba San Lorenzo.

San Cayetano
presbítero

Nació en Vicenza en 1480. Estudió teología en Padua. Ordenado sacerdote, fundó en Roma una Congregación de Clérigos regulares, llamada después «de los Teatinos», a fin de fomentar el apostolado y la renovación espiritual del clero. Se distinguió por su vida de oración y por la práctica de la caridad. Murió en Nápoles en 1547.

Año impar

Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón

Lectura del libro del Deuteronomio     6, 4-13

Moisés habló al pueblo diciendo:
Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes.
Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que él te dará, porque así lo juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob en ciudades grandes y prósperas que tú no levantaste; en casas colmadas de toda clase de bienes, que tú no acumulaste; en pozos que tú no cavaste; en viñedos y olivares que tú no plantaste y cuando comas hasta saciarte, ten cuidado de no olvidar al Señor que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud.
Teme al Señor, tu Dios, sírvelo y jura por su Nombre.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 17, 2-3a. 3b-4. 47 y 51ab

R. ¡Yo te amo, Señor, mi fuerza!

Yo te amo, Señor, mi fuerza,
Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.

Eres mi Dios, el peñasco en que me refugio,
mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqué al Señor, que es digno de alabanza
y quedé a salvo de mis enemigos. R.

¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!
¡Glorificado sea el Dios de mi salvación.
El concede grandes victorias a su rey
y trata con fidelidad a su Ungido. R.

ALELUIA     Cf. 2Tim 1, 10b

Aleluia.
Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte
e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia.
Aleluia.

EVANGELIO

Si tuvierais fe, nada sería imposible para vosotros

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     17, 14-20

Un hombre se acercó a Jesús y, cayendo de rodillas, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua. Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron sanar.»
Jesús respondió: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí.» Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento, quedó sano.
Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?»
«Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: «Trasládate de aquí a allá», y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes.»

Palabra del Señor.

 

La primera lectura nos trae la profesión de fe de Israel y oración de todos los días, funciona como comentario al primer mandamiento que da fundamento y abarca a todo los demás mandamientos,  que deben tenerse siempre presentes en todos los momentos y situaciones de la vida.

En el evangelio Jesús quiere dar un mensaje acerca de la importancia de la fe. Ese mensaje está dirigido a los discípulos a quienes él les había encomendado la tarea, la facultad y la misión de curar enfermos y expulsar demonios (Mt. 10, 1), para que ellos puedan participar de ese poder conferido por Jesús es necesaria la fe y esa falta de fe es la que reprocha Jesús.

Cuando tenemos fe participamos del poder de Dios quien con su gracia nos capacita para realizar toda clase de obras buenas comportándonos como sus verdaderos hijos. De esta forma podríamos decir, que si tenemos fe, nosotros somos las manos de Dios que sanan, curan, alimentan, cuidan y protegen. No hay que pensar en la espectacularidad del milagro, pues el trasladar montañas esta utilizado en el texto tal vez como una forma poética de describir el poder de Dios,  para quien no hay nada imposible; sino que tenemos que poner la mirada en aquellas “pequeñas” actitudes y hechos que con amor puedo entregar a Dios todos los días como ofrenda.