Dios mismo viene a salvarnos

Lectura del libro del profeta Isaías     35, 1-6a.10

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.
Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: «¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos.»
Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo.
Volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

Palabra de Dios.

o bien:

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles     1, 12-14; 2, 1-4

Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitido recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote, y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús y de sus hermanos.
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa en que se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

Palabra de Dios.

SALMO     Lc 1, 46-55

R. El Señor hizo en mí maravillas:
¡gloria al Señor!

«Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen. R.

Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham
y de su descendencia para siempre.» R.

 

Dios Padre nos ha elegido en Cristo,
antes de la creación del mundo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Efeso     1, 3-14

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.
El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.
En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.
Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.
En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.
En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello y por el Espíritu Santo prometido.
Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

ALELUIA     2Cr 7, 16

Aleluia.
Dice el Señor:
Yo he elegido y consagrado esta Casa,
a fin de que mi Nombre
resida en ella para siempre.
Aleluia.

EVANGELIO

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»
Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.


Sobre la historia de la virgen de Luján:

https://santuariodelujan.org.ar/historia/

https://santuariodelujan.org.ar/

“Jesús extendió la maternidad de María a toda la Iglesia cuando se la encomendó al discípulo amado, poco antes de morir en la cruz. Desde ese momento, todos nosotros estamos colocados bajo su manto” (Papa Francisco, Audiencia General,  Biblioteca del Palacio Apostólico, Miércoles, 24 de marzo de 2021 http://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2021/documents/papa-francesco_20210324_udienza-generale.html)


 

Lecturas del tiempo pascual omitidas por ser una solemnidad.

 

Ven hasta Macedonia y ayúdanos

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     16, 1-10

Pablo llegó luego a Derbe y más tarde a Listra, donde había un discípulo llamado Timoteo, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano. Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio. Pablo quería llevarlo consigo, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano.
Por las ciudades donde pasaban, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los Apóstoles y los presbíteros, recomendando que las observaran. Así, las Iglesias se consolidaban en la fe, y su número crecía día tras día.
Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia. Cuando llegaron a los límites de Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade.
Durante la noche, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie, que le rogaba: «Ven hasta Macedonia y ayúdanos.» Apenas tuvo esa visión, tratamos de partir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 99, 1b-2. 3. 5 (R.: 1b)

R. Aclame al Señor toda la tierra.

O bien:

Aleluia.

Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones. R.

ALELUIA     Col 3, 1

Aleluia.
Ya que ustedes han resucitado con Cristo,
busquen los bienes del cielo
donde Cristo está sentado a la derecha de Dios.
Aleluia.

EVANGELIO

No sois del mundo,
sino que yo os elegí y os saqué de él

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     15, 18-21

Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí. Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes. Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.»

Palabra del Señor.


 

Después de la decisión de Jerusalén, los Hechos describen una mayor actividad misionera de Pablo, que llega mucho más allá que su primer esfuerzo misionero. En el pasaje de hoy vemos como Pablo hizo circuncidar a Timoteo, quien formará parte de su grupo misionero. Este hecho parece poner en contradicción al apóstol, con su posición a favor de la abolición de la circuncisión par ser cristiano, tema que hemos visto fue el objeto de la Asamblea de Jerusalén. Sin embargo, no deberíamos pensar de este modo,  no se sabe si Pablo habría querido que los judeo-cristianos renunciaran a la circuncisión  y de hecho el pasaje de hoy nos muestra al apóstol que no niega este derecho a quien le correspondería por nacimiento. Lo cierto es que el apóstol se maneja con cierta libertad en este aspecto. Si la circuncisión es requisito necesario para ser cristiano la rechaza absolutamente, pero si como rito externo sirve para la propagación del evangelio la acepta como en este caso. En este sentido, debemos notar que el autor del libro nos dice que lo hizo “en consideración a los judíos que había allí”.  Esta cuestión discutida indica hasta qué punto debió resultar complicado para un judío creer en Jesús (confr.  Raymond E. Brown, “Cristo en los evangelios del años litúrgico”, Editorial Sal Terrae, 2010, pág.  423).
En esta línea de pensamiento, el evangelio de hoy, de alguna manera también nos previene que el creer en Jesús y ser fiel a él, nos lleva a  cierta ruptura y en algunos casos hasta la persecución.
El cristiano, como discípulos de Jesús elegido por él,  vive en el mundo sin ser del mundo.  Al ser elegidos por él somos portadores de su palabra que se opone al mundo. El mundo representa en el evangelio de Juan, toda realidad que se opone al proyecto de Jesús.  En consecuencia, los discípulos como servidores seguimos la misma suerte que nuestro amo.
“Juan deja en claro que el odio del mundo a los cristianos no es un fenómeno pasajero; el odio es tan esencial al mundo como el amor a los cristianos. El mundo se opone a Dios y a su revelación, y no tiene más remedio que odiar a quienes reconocen esa revelación en su Hijo. En una serie de cuatro sentencias condicionales se repite que el odio del mundo a los cristianos es básicamente un rechazo que se opone al mismo Jesús. El amor de Jesús ha hecho que el verdadero cristiano se parezca tanto al mismo Jesús que el mundo no tiene más remedio que tratar a los dos por igual. Recordemos que cuando el cuarto Evangelio recibió su forma definitiva, la persecución romana y la expulsión de las sinagogas, de que fueron víctimas los cristianos, eran ya un hecho consumado” Raymond E. Brown, S.S. “Evangelio según Juan”, Segunda Edición, Ediciones Cristiandad Madrid, 2000, T. II . pág. 1041).