+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     11, 37-41

Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.
Pero el Señor le dijo: «¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.»

Palabra del Señor.

  • Los fariseos están obsesionados con observar la Ley: Jesús pide mucho más que la observancia. En este pasaje, Jesús no parece estar pensando en limosnas en términos monetarios, sino en un sentido mucho más amplio de la palabra. La palabra limosna se deriva de la palabra griega que significa “compasión” o “misericordia”. Se nos llama a hacer mucho más que depositar monedas en las manos de una persona necesitada. En cambio, nuestras limosnas deben ser actos de amor que, en palabras de San Pedro, “cubren una multitud de pecados”.
  • Los fariseos parecen ser el único grupo de personas que realmente molestaban a Jesús. Eran buenas personas, deseosos de observar la ley tan perfectamente como era posible, pero esto a menudo los hacía ciegos ante cosas más importantes. ¿Puedo ver a un fariseo en mi corazón, grande o pequeño? Oro para tener luz e integridad en todo lo que hago. Pido perdón por ser tan inconsistente.
  • “Da limosna de lo que está adentro y entonces todo quedará limpio”. Reflexiono algún tiempo con estas claras palabras de Jesús y veo la calidad de mi limosna.

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