María de Magdala, la pecadora perdonada por Jesús, se entregó con amor a su servicio. Cuando Cristo fue crucificado, a diferencia de los apóstoles que huyeron, ella estuvo al pie de la Cruz con María, Juan y algunas mujeres. Jesús quiso recompensar esa humilde fidelidad y, en la mañana de Pascua, se le apareció primero a ella, encargándole la misión de anunciar su resurrección a los discípulos.

 

Encontré al amado de mi alma

Lectura del Cantar de los cantares     3, 1-4a

Así habla la esposa:
En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré!
Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: «¿Han visto al amado de mi alma?» Apenas los había pasado, encontré al amado de mi alma.

Palabra de Dios.

O bien:

Ya no conocemos a Cristo con criterios puramente humanos

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto     5, 14-17

Hermanos:
El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así.
El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 62, 2-6.8-9

R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente;
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario
para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán. R.

Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada
como con un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios. R.

Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,
tu mano me sostiene, R.

ALELUIA

Aleluia.
Dinos, María Magdalena, ¿qué viste en el camino?
He visto el sepulcro del Cristo viviente
y la gloria del Señor resucitado.
Aleluia.

EVANGELIO

Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     20, 1-2.11-18

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?»
María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»
Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo.»
Jesús le dijo: «¡María!»
Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!»
Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes».»
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Palabra del Señor.


Las lágrimas de María ocasionadas por el dolor de haber perdido a Jesús (el amado del que nos habla la primea lectura) le impiden reconocerlo. María busca un cadáver para honrar la sepultura. Sin embargo encontrará a Jesús resucitado.

A pesar de la presencia de los ángeles la impresión de María es negativa “se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. Jesús se presenta, es perfectamente visible y le habla pero ella no lo reconoce, hasta lo confunde con el cuidador del huerto, tanto es así que Jesús pregunta como al inicio del evangelio de Juan o como cuando fueron a apresarlo en el huerto de los Olivos ¿a quién buscan?.

María pudo reconocer a Jesús resucitado solamente cuando Jesús la llamó por su nombre. En el evangelio de Juan Jesús es el buen pastor que llama a cada oveja por su nombre y ellas reconocen su voz y lo siguen, nunca seguirán a un extraño.

La fe de María en Jesús resucitado,  brota del hecho de sentirse llamada por su nombre, reconoció en esa voz, la forma especial en que Jesús la llamaba.

Abramos como María Magdalena nuestro corazón para escuchar la voz de Jesús resucitado, la voz del buen pastor, que nos llama por nuestro nombre porque nos conoce; él quiere llevarnos  por el buen camino hacia la vida verdadera.

Papa Francisco, “Audiencia General” del 17/5/2017 sobre María Magdalena (https://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2017/documents/papa-francesco_20170517_udienza-generale.html)

Significado del decreto por el que a partir de ahora María Magdalena será “festejada” litúrgicamente como el resto de los apóstoles (oficina de prensa de la Santa Sede ( https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/06/10/apostol.html)