TIEMPO DURANTE EL AÑO – «B» DOMINGO VIGESIMOQUINTO 19-9-21

Condenémoslo a una muerte infame

Lectura del libro de la Sabiduría     2, 12. 17-20

Dicen los impíos:
«Tendamos trampas al justo, porque nos molesta
y se opone a nuestra manera de obrar;
nos echa en cara las transgresiones a la Ley
y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida.
Veamos si sus palabras son verdaderas
y comprobemos lo que le pasará al final.
Porque si el justo es hijo de Dios, Él lo protegerá
y lo librará de las manos de sus enemigos.
Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos,
para conocer su temple y probar su paciencia.
Condenémoslo a una muerte infame,
ya que él asegura que Dios lo visitará».

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 53, 3-6. 8

R. El Señor es mi apoyo verdadero.

Dios mío, sálvame por tu Nombre,
defiéndeme con tu poder.
Dios mío, escucha mi súplica,
presta atención a las palabras de mi boca. R.

Dios mío, sálvame por tu Nombre,
Porque gente soberbia se ha alzado contra mí,
hombres violentos atentan contra mi vida,
sin tener presente a Dios. R.

Pero Dios es mi ayuda,
el Señor es mi verdadero sostén:
Te ofreceré un sacrificio voluntario,
daré gracias a tu Nombre, porque es bueno. R.

 

Un fruto de justicia se siembra pacíficamente
para los que trabajan por la paz.

Lectura de la carta del apóstol Santiago     3, 16-4, 3

Hermanos:
Donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz.
¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

Palabra de Dios.

ALELUIA     Cf. 2Tes 2, 14

Aleluia.
Dios nos llamó, por medio del Evangelio,
para que poseamos la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Aleluia.

EVANGELIO

El Hijo del hombre va a ser entregado.
El que quiera ser el primero debe hacerse el servidor de todos.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     9, 30-37

Jesús atravesaba la Galilea junto con sus discípulos y no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará». Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?» Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.
Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos».
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado».

Palabra del Señor.

Dice el evangelio que “Jesús atravesaba la Galilea junto con sus discípulos y no quería que nadie lo supiera” porque quería explicarles a sus discípulos, por el camino, cuál era el sentido de su misión. Así por segunda vez les anuncia nuevamente su pasión-resurrección. Sin embargo, lo discípulos no comprendía el sentido de estas palabras y temían preguntarle, que quería decir con esto.

Es comprensible que esto sea así porque creen que el reino de Israel vendrá pronto, establecido por Dios, pero en forma de gloria humana y por eso discuten sobre el papel que a ellos mismos les corresponderá en ese reino, son conscientes de su valor personal y quieren que se les haga justicia a ese valor, ¿quién llegó antes que otro a Jesús?, ¿quién es el más talentoso?, ¿quién el de más prestigio?. Pretensiones que suscitan la discusión de aquellos que presienten que, en ese reino, serán postergados por carecer de esas atribuciones o cualidades. Entonces ¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?.

Jesús los lleva a parte y en la intimidad les explica que el Reino de los Cielos no tiene una lógica mundana de dominar sino de servir, como lo hará él con la entrega de su propia vida en la cruz. Servir desde el último lugar.

Por otra parte el reino no se gana, sino que se recibe. Por eso la imagen del niño. El niño es el cristiano en formación, es una persona abierta que no piensa mucho sobre sí mismo. Dice Romano Guardini “Precisamente porque el niño está exento de artificios, de cálculos y de la preocupación de autoafirmarse, y porque el niño además está abierto, por eso mismo es receptivo para la gran revolución de la existencia que Cristo proclama y designa con el término “Reino de Dios”. Este mensaje da que pensar al adulto. Su prudencia le objeta que eso no puede resultar. Su cautela le anticipa las consecuencias que acarrearía. La conciencia que tiene de sí mismo se subleva. Su endurecimiento no quiere ceder. Se ha encastillado en su mundo artificial; teme que ese mundo pueda ser conmovido en sus cimientos y por eso no logra entender. Sus ojos son ciegos, sus oídos sordos, y su corazón, duro, tal como Jesús lo señala una y otra vez. Es demasiado ‘adulto’”(Romano Guardini, “El Señor”, Edit. Lumen, pág 350).

Por otra parte, en el Reino de los Cielos, los verdaderos discípulos son aquellos que se preocupan por el cuidado de los más humildes, de los más pequeños, de los más indefensos, porque en ellos está Jesús presente.

Jesús quiere que sus discípulos entren en esta forma de relacionarse, en este estilo de vida, ejercitarse en la tolerancia y la humildad del corazón de Jesús, actitudes descriptas en la segunda lectura que nos indican que la verdadera sabiduría está en trabajar por la justicia y la paz.

Esta entrega que Jesús nos propone no está exenta de sacrificio, porque como lo muestra la primera lectura la maldad de los hombres conspira contra quien se muestra generoso, misericordioso; como le sucedió a Jesús, que fue criticado, perseguido, acusado y condenado injustamente. Sin embargo, quien se mantiene fiel trabajando por un mundo más justo y solidario, desde el lugar del servicio, como nos muestra Jesús, tendrá la vida verdadera, porque Dios tiene la última palabra y así como resucitó a Jesús ya desde ahora nos entrega su gracia para sostenernos en el camino a la salvación definitiva.

TIEMPO DURANTE EL AÑO VIGESIMOCUARTA SEMANA SÁBADO 18-9-21

Año impar

Observa lo que está prescrito, manteniéndote sin mancha
hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo     6, 13-16

Querido hijo:
Yo te ordeno delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y delante de Cristo Jesús, que dio buen testimonio ante Poncio Pilato: observa lo que está prescrito, manteniéndote sin mancha e irreprensible hasta la Manifestación de nuestro Señor Jesucristo, Manifestación que hará aparecer a su debido tiempo
el bienaventurado y único Soberano,
el Rey de los reyes y Señor de los señores,
el único que posee la inmortalidad
y habita en una luz inaccesible,
a quien ningún hombre vio ni puede ver.
¡A Él sea el honor y el poder para siempre! Amén.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 99, 1b-5

R. ¡Lleguemos hasta el Señor cantando himnos de gozo!

Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones. R.

ALELUIA     Cf. Lc 8, 15

Aleluia.
Felices los que retienen la Palabra de Dios
con un corazón bien dispuesto
y dan fruto gracias a su constancia.
Aleluia.

EVANGELIO

Lo que cayó en tierra fértil son los que retienen la palabra,
y dan fruto gracias a su constancia.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     8, 4-15

Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola: «El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno.»
Y una vez que dijo esto, exclamó: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!»

Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y Jesús les dijo: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender.
La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás.
Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a sus constancia.

Palabra del Señor.

Si tenemos en cuenta que en el evangelio del día anterior vimos a Jesús proclamando la Buena Noticia del Reino de Dios por las ciudades y pueblos acompañado de sus discípulos y discípulas, no es de extrañar que, en el evangelio de hoy, su continuación, Jesús ponga el acento en la actitud que deben tener sus discípulos frente a la proclamación de su palabra. El evangelio que Jesús anuncio, debe ser escuchado, puesto en práctica y transmitido a otros. Para esta enseñanza se vale de la conocida parábola del sembrador y de su explicación. Mediante ella  nos muestra los peligros que acechan a quienes no escuchan la palabra con un corazón bien dispuesto. La prueba, la persecución y las preocupaciones de la vida impiden muchas veces que la palabra de frutos en nuestra vida.

¿Qué tiempo dedicamos a la lectura del evangelio y a su meditación?, ¿oramos con la palabra?

Pidamos a Jesús que nos regale un corazón bien dispuesto para recibir su palabra y dar fruto de buenas obras.

TIEMPO DURANTE EL AÑO VIGESIMOCUARTA SEMANA VIERNES 17-9-21

Año impar

Tú, hombre de Dios, practica la justicia

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo     6, 3 -12

    Querido hijo:
Si alguien enseña otra cosa y no se atiene a los preceptos saludables de nuestro Señor Jesucristo, ni a la doctrina que es conforme a la piedad, es un ignorante y un orgulloso, ávido de discusiones y de vanas polémicas. De allí nacen la envidia, la discordia, los insultos, las sospechas malignas y los conflictos interminables, propios de hombres mentalmente corrompidos y apartados de la verdad, que pretenden hacer de la piedad una fuente de ganancias.
Sí, es verdad que la piedad reporta grandes ganancias, pero solamente si va unida al desinterés. Porque nada trajimos cuando vinimos al mundo, y al irnos, nada podremos llevar. Contentémonos con el alimento y el abrigo. Los que desean ser ricos se exponen a la tentación, caen en la trampa de innumerables ambiciones, y cometen desatinos funestos que los precipitan a la ruina y a la perdición. Porque la avaricia es la raíz de todos los males, y al dejarse llevar por ella, algunos perdieron la fe y se ocasionaron innumerables sufrimientos.
En lo que a ti concierne, hombre de Dios, huye de todo esto. Practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad. Pelea el buen combate de la fe, conquista la Vida eterna, a la que has sido llamado y en vista de la cual hiciste una magnífica profesión de fe, en presencia de numerosos testigos.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 48, 6-10. 17-20

R. ¡Felices los que tienen alma de pobres!

¿Por qué voy a temer en los momentos de peligro,
cuando me rodea la maldad de mis opresores,
de esos que confían en sus riquezas
y se jactan de su gran fortuna? R.

No, nadie puede rescatarse a sí mismo
ni pagar a Dios el precio de su liberación.
para poder seguir viviendo eternamente
sin llegar a ver el sepulcro:
el precio de su rescate es demasiado caro,
y todos desaparecerán para siempre. R.

No te preocupes cuando un hombre se enriquece
o aumenta el esplendor de su casa:
cuando muera, no podrá llevarse nada,
su esplendor no bajará con él. R.

Aunque en vida se congratulaba, diciendo:
«Te alabarán porque lo pasas bien»,
igual irá a reunirse con sus antepasados,
con esos que nunca verán la luz. R.

ALELUIA     Cf. Mt 11, 25

Aleluia.
Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.
Aleluia.

EVANGELIO

Los apóstoles y algunas mujeres acompañaban a Jesús.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     8, 1-3

 

    Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.

Palabra del Señor.

Al Igual que los otros evangelistas, Lucas ofrece una lista de discípulos varones que siguen a Jesús (Lc 6,13-16). Pero igualmente ofrece una lista de mujeres que también forman parte de su entorno (Lc 8,1-3) ¿Se puede hablar de mujeres discípulas? Por supuesto que sí. Estas fieles mujeres son testigos de todo cuanto Jesús ha realizado en Galilea, en el camino hacia Jerusalén, y en Jerusalén, incluida la última cena. Ellas proclaman el significado evangélico de lo que han experimentado como testigos (LC 24,7-10) y reciben el Espíritu Santo prometido (Hch 1,14-) (confr. “Nuevo Comentario Bíblico San Jerónimo” “Nuevo Testamento” (Raymond E. Brown, Joseph A. Fitzmyer, Roland E. Murphy, directores), Edit. Verbo Divino 2004 pag. 166).

TIEMPO DURANTE EL AÑO VIGESIMOCUARTA SEMANA JUEVES 16-9-21

Año impar

Vigila tu conducta y tu doctrina.
Si obras así, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo     4, 12-16

    Querido hijo:
Que nadie menosprecie tu juventud: por el contrario, trata de ser un modelo para los que creen, en la conversación, en la conducta, en el amor, en la fe, en la pureza de vida.
Hasta que yo llegue, dedícate a la proclamación de las Escrituras, a la exhortación y a la enseñanza.
No malogres el don espiritual que hay en ti y que te fue conferido mediante una intervención profética, por la imposición de las manos del presbiterio. Reflexiona sobre estas cosas y dedícate enteramente a ellas, para que todos vean tus progresos. Vigila tu conducta y tu doctrina, y persevera en esta actitud. Si obras así, te salvarás a ti mismo y salvarás a los que te escuchen.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 110, 7-10

R. ¡Grandes son las obras del Señor!

O bien:

Aleluia.

Las obras de sus manos son verdad y justicia;
todos sus preceptos son indefectibles:
están afianzados para siempre
y establecidos con lealtad y rectitud. R.

El envió la redención a su pueblo,
promulgó su alianza para siempre:
su Nombre es santo y temible. R.

El temor del Señor es el comienzo de la sabiduría:
son prudentes los que lo practican.
¡El Señor es digno de alabanza eternamente! R.

ALELUIA     Mt 11, 28

Aleluia.
«Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados,
y Yo los aliviaré», dice el Señor
Aleluia.

EVANGELIO

Sus numerosos pecados le han sido perdonados
porque ha demostrado mucho amor

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     7, 36-50

Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!»
Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» «Di, Maestro!», respondió él.
«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos amará más?»
Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más.»
Jesús le dijo: «Has juzgado bien.» Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor.»
Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados.»
Los invitados pensaron: «¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Palabra del Señor.

Durante una comida en casa de un fariseo a la cual Jesús fue invitado, se presenta una mujer, conocida en el lugar por su mala fama, sin ser invitada, sin pedir permiso a nadie, se acerca a Jesús, le moja los pies con sus lágrimas y se los seca con sus cabellos, se los besa y le frota perfume. Esto escandaliza a Simón, el fariseo anfitrión, quien etiqueta a la mujer como pecadora y también a Jesús, a quien no considera profeta por dejarse tocar por ella, porque con tal contacto queda contaminado con sus pecados.

Ante esta situación y como Jesús conoce los corazones de todos, cuenta la parábola de los dos deudores,con ello nos muestra que como un pecado es una deuda que se contrae, solo la gracia de dios puede restituir la deuda que todos tenemos con él porque todos somos pecadores. La mujer es capaz de amar porque ha recibido la gracia de Dios sin condiciones, ha experimentado el amor que Dios le tiene. Dios nos ama tal como somos incluso con nuestros pecados. El amor de Dios es incondicional. Por eso Jesús perdona porque desde el inicio conoce la fe de la mujer, la fe es la única condición que pide Jesús para ser salvados.

Gracias Jesús por dejarte tocar por nosotros pecadores, gracias por ser misericordioso. Ayúdanos a ser misericordiosos con nuestros hermanos.

15 de septiembre Nuestra Señora de los Dolores Memoria

María comulgó íntimamente con la Pasión de su Hijo. Así fue asociada de una manera única a la gloria de su resurrección. Por eso, se celebra la compasión de María al día siguiente de la Cruz gloriosa. Esta fiesta nos recuerda que, al pie de la Cruz, la maternidad de María se extendió a todo el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

 

Lectura de la carta a los Hebreos     5, 7-9

Cristo dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 30, 2-3a. 3b-4. 5-6. 15-16. 20 (R.: 17b)

R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.

Yo me refugio en ti, Señor,
¡que nunca me vea defraudado!
Líbrame, por tu justicia;
inclina tu oído hacia mí
y ven pronto a socorrerme. R.

Sé para mí una roca protectora,
un baluarte donde me encuentre a salvo,
porque tú eres mi Roca y mi baluarte:
por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.

Pero yo confío en ti, Señor,
y te digo: «Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos.»
Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen. R.

¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos. R.

SECUENCIA

Esta Secuencia es optativa.

Se encontraba la Madre dolorosa
junto a la cruz, llorando,
en que el Hijo moría,
suspendido.

Con el alma dolida y suspirando,
sumida en la tristeza,
que traspasa el acero
de una espada.

Qué afligida y qué triste se encontraba,
de pie aquella bendita
Madre del Hijo único
de Dios.

Cuánto se dolía y padecía
esa piadosa Madre,
contemplando las penas
de su Hijo.

¿A qué hombre no va a hacer llorar,
el mirar a la Madre de Cristo
en un suplicio tan tremendo?

¿Quién es el que podrá no entristecerse
de contemplar tan sólo a esta Madre
que sufre con su Hijo?

Ella vio a Jesús en los tormentos,
sometido al flagelo,
por cargar los pecados
de su pueblo.

Y vio cómo muriendo abandonado,
aquél, su dulce Hijo,
entregaba su espíritu
a los hombres.

Madre, fuente de amor,
que yo sienta tu dolor,
para que llore contigo.

Que arda mi corazón
en el amor de Cristo, mi Dios,
para que pueda agradarle.

Madre santa,
imprime fuertemente en mi corazón
las llagas de Jesús crucificado.

Que yo pueda compartir
las penas de tu Hijo,
que tanto padeció por mí.

Que pueda llorar contigo,
condoliéndome de Cristo
todo el tiempo de mi vida.

Quiero estar a tu lado
y asociarme a ti en el llanto,
junto a la cruz de tu Hijo.

Virgen, la más santa de las vírgenes,
no seas dura conmigo:
que siempre llore contigo.

Que pueda morir con Cristo
y participar de su pasión,
reviviendo sus dolores.

Hiéreme con sus heridas,
embriágame con la sangre
por él derramada en la cruz.

Para que no arda eternamente
defiéndeme, Virgen,
en el día del Juicio.

Jesús, en la hora final,
concédeme, por tu madre,
la palma de la victoria.

Cuando llegue mi muerte, yo te pido,
oh Cristo, por tu madre,
alcanzar la victoria eterna.

ALELUIA

Aleluia.
Dichosa es santa María Virgen,
porque sin morir mereció la palma del martirio
junto a la cruz del Señor.
Aleluia.

EVANGELIO

Cuánto se dolía y padecía esa piadosa Madre,
contemplando las penas de su Hijo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.» Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.

O bien:

A ti misma una espada te atravesará el corazón

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     2, 33-35

El padre y la madre de Jesús estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos.»

Palabra del Señor.

PAPA FRANCISCO

MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA
DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE

Dio a luz la Iglesia

Viernes 15 de septiembre de 2017

 

Fuente:  www.osservatoreromano.va

 

María bajo la cruz de Jesús es un icono para «contemplar»: no son necesarias muchas palabras para reconocer la esencial del testimonio de «una mujer» que es «madre de todos nosotros». Lo afirmó el Papa celebrando el viernes por la mañana 15 de septiembre, memoria de la Beata Virgen María de los Dolores, la misa en la capilla de la Casa Santa Marta.

«Este pasaje del Evangelio es más para contemplar que para reflexionar» confió Francisco refiriéndose al pasaje de Juan (19, 25-27), propuesto en la liturgia del día, que presenta a María bajo la cruz de Jesús. Sí, explicó, «contemplar a la madre de Jesús, contemplar este signo de contradicción, porque Jesús es el vencedor pero en la cruz». Y esta, añadió, «es una contradicción, no se entiende: es necesaria la fe para entender» o «al menos para acercarse a este misterio». Y la madre de Dios «sabía», afirmó el Papa, «porque toda la vida vivió con el alma atravesada, lo dijo Simeón». Y «seguía Jesús y escucha las palabras que la gente decía: “¡qué grande!” — “¡Pero esto no es de Dios!”— “¡Este no, no es un verdadero creyente!”». María «escuchaba todo: todas las palabras a favor y en contra» de Jesús.

Por otro lado, María, hizo presente Francisco, estaba «siempre detrás de su Hijo: por esto decimos que es la primera discípula». Y «siempre con la inquietud que hacía nacer en su corazón este signo de contradicción». Siempre, insistió el Pontífice, hasta «el final está allí, de pie, mirando al Hijo». Y «quizá, ella escuchó los comentarios: “Mira, esa es la madre de uno de los tres delincuentes”». Pero se quedó «callada: es la madre, no renegó del Hijo, dio la cara por el Hijo».

«Esto que yo digo ahora —confió el Papa— son pequeñas palabras para ayudar a contemplar, en silencio, este misterio: en ese momento, ella nos dio a luz a todos nosotros, dio a luz a la Iglesia». Y repitiendo las palabras del Evangelio de Juan, el Pontífice hizo notar que Jesús llama a su madre «mujer» y le dice «ahí tienes a tus hijos». Sí, Jesús «no dice “madre”, dice “mujer”». Y María es una «mujer fuerte, valiente: una mujer que estaba allí para decir “este es mi Hijo: no lo reniego”».

En conclusión Francisco invitó «solamente, en silencio, a contemplar, a mirar: que sea el Espíritu Santo —deseó— a decir a cada uno de nosotros lo que necesitamos».

https://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2017/documents/papa-francesco-cotidie_20170915_dio-luz-iglesia.html

14 de septiembre LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ Fiesta

El año 335, en tiempos de Constantino, se dedicó solemnemente una basílica sobre el sepulcro de Jesús en Jerusalén y se celebró también el hallazgo de la verdadera cruz de Cristo.
La Cruz de Cristo es el trofeo de su victoria pascual sobro la muerte. El Hijo del hombre levantado en alto es exaltado. El Crucificado por su obediencia hasta la muerte es glorificado. Así, Él, desde la Cruz gloriosa es el Árbol de la Vida que otorga los frutos del Espíritu.

Cuando esta fiesta no cae en domingo, se elige sólo una de las siguientes lecturas antes del Evangelio.

Cuando alguien era mordido,
miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado

Lectura del libro de los Números     21, 4b-9

En el camino, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!»
Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas.
El pueblo acudió a Moisés y le dijo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes.»
Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: «Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado.»
Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 77, 1-2. 34-38

R. No olviden las proezas del Señor.

Pueblo mío, escucha mi enseñanza,
presta atención a las palabras de mi boca:
yo voy a recitar un poema,
a revelar enigmas del pasado. R.

Cuando los hacía morir, lo buscaban
y se volvían a él ansiosamente:
recordaban que Dios era su Roca,
y el Altísimo, su libertador. R.

Pero lo elogiaban de labios para afuera
y mentían con sus lenguas;
su corazón no era sincero con él
y no eran fieles a su alianza. R.

El Señor, que es compasivo,
los perdonaba en lugar de exterminarlos;
una y otra vez reprimió su enojo
y no dio rienda suelta a su furor. R.

 

Se amonadó a sí mismo. Por eso, Dios lo exaltó

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos     2, 6-11

Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.
Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.»

Palabra de Dios.

ALELUIA

Aleluia.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,
porque con tu cruz has redimido al mundo.
Aleluia.

EVANGELIO

Es necesario que el Hijo del hombre
sea levantado en alto

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 13-17

Jesús dijo a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

Palabra del Señor.

Para meditar el sentido de esta Fiesta  te dejamos un link en el que podrás acceder a una homilía del Papa Franciso

https://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2017/documents/papa-francesco-cotidie_20170914_dos-tentaciones.html

PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA, DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE «Dos tentaciones» Jueves 14 de septiembre de 2017.