DOMINGO TERCERO DE PASCUA 18-4-2021

Año «B»

Ustedes mataron al autor de la vida,
pero Dios lo resucitó de entre los muertos

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     3, 13-15. 17-19

Pedro dijo al pueblo:
«El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús, a quien ustedes entregaron, renegando de él delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad. Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Por haber creído en su Nombre, ese mismo Nombre ha devuelto la fuerza al que ustedes ven y conocen. Esta fe que proviene de él, es la que lo ha curado completamente, como ustedes pueden comprobar.
Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes obraron por ignorancia, lo mismo que sus jefes. Pero así, Dios cumplió lo que había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías debía padecer.
Por lo tanto, hagan penitencia y conviértanse, para que sus pecados sean perdonados.»

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 4, 2. 4. 7. 9

R. Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro.

O bien:

Aleluia.

Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor,
tú, que en la angustia me diste un desahogo:
ten piedad de mí
y escucha mi oración. R.

Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:
Él me escucha siempre que lo invoco.
Hay muchos que preguntan: «¿Quién nos mostrará la felicidad,
si la luz de tu rostro, Señor, se ha alejado de nosotros?» R.

Me acuesto en paz
y en seguida me duermo,
porque sólo tú, Señor,
aseguras mi descanso. R.

Él es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados
y por los del mundo entero

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan     2, 1-5a

Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo. El es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos. El que dice: «Yo lo conozco», y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud.

Palabra de Dios.

ALELUIA     Cf. Lc 24, 32

Aleluia.
Señor Jesús, explícanos las Escrituras.
Haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas.
Aleluia.

EVANGELIO

El Mesías debía sufrir,
y resucitar de entre los muertos al tercer día

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     24, 35-48

Los discípulos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes.»
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: «¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo.»
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: «¿Tienen aquí algo para comer?» Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: «Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.»
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto.»

Palabra del Señor.

 

Así como en el relato del Evangelio de Lucas, el autor combinaba las curaciones de Jesús con sus palabras; en la primera  lectura tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, podemos apreciar como el autor bíblico sigue este mismo esquema, y luego de una curación realizada por Pedro (Hechos 3,1-9), sigue un discurso, parte del cual escuchamos hoy. En este discurso, como en el de Pentecostés, Pedro combina las profecías del Antiguo Testamento y lo que Dios ha realizado en Jesús. También aparece la exigencia de «arrepentirse» o «cambiar de mentalidad» pero con un tono más específico, porque está dirigida a los judíos de Jerusalén que entregaron a Jesús, el siervo de Dios, y lo negaron en presencia de Pilato, que había decidido liberarlo (3,13). Negaron al Santo y al Justo, y pidieron la libertad de un criminal (3,14: Barrabás). Pero actuaban por ignorancia, al igual que sus dirigentes, y por eso se les ofrece esta oportunidad de cambiar (confr.  Raymond E. Brown, “Cristo en los evangelios del año litúrgico”, Editorial Sal Terrae, 2010, Pág. 368). Ante la predicación de los apóstoles, la ignorancia ya no es excusa y si se quiere recibir a Jesús como Mesías cuando el vuelva (Hechos 3,21), deberán cambiar su mentalidad.

El tema de la conversión de vida es retomado también en el evangelio de hoy en el que Jesús resucitado se presenta a los apóstoles reunidos y los anuncia su futura misión, la que consistirá justamente en ser testigos y en anunciar el cambio de mentalidad para el perdón de los pecados que se alcanzará por medio del bautismo en el nombre del Señor Jesús. Esta misión  comenzará cuando reciban el Espíritu Santo, por lo cual los discípulos deben permanecer en Jerusalén.

En este relato se puede destacar que Jesús no es un espíritu o un fantasma, sino que tiene un cuerpo real (puede comer), el mismo cuerpo que había sido crucificado (sus manos y sus pies llevan señales visibles);  el interés primario de Lucas es mostrar la identidad de Jesús resucitado  (24,39: «¡Soy yo mismo!»), no obstante esto, pese a las características terrenas del comer y el beber atribuidas a Jesús resucitado, Lucas reconoció que tenía propiedades diferentes, dado que no podía ser visto por todos. Luego Jesús usa la misma pedagogía empleada en el relato de los discípulos de Emaús. Explica lo que está escrito sobre él en las Escrituras y cómo muestran que el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos. La luz pascual y el Espíritu Santo, les permite a los primeros cristianos comprender el sentido de las escrituras en todo lo que se refería a Jesús.

Nos dice el Papa Benedicto XVI “Hoy, tercer domingo de Pascua, encontramos en el Evangelio según san Lucas a Jesús resucitado que se presenta en medio de los discípulos (cf. Lc 24, 36), los cuales, incrédulos y aterrorizados, creían ver un espíritu (cf. Lc 24, 37). Romano Guardini escribe: «El Señor ha cambiado. Ya no vive como antes. Su existencia … no es comprensible. Sin embargo, es corpórea, incluye… todo lo que vivió; el destino que atravesó, su pasión y su muerte. Todo es realidad. Aunque haya cambiado, sigue siendo una realidad tangible» (Il Signore. Meditazioni sulla persona e la vita di N.S. Gesù Cristo, Milán 1949, p. 433). Dado que la resurrección no borra los signos de la crucifixión, Jesús muestra sus manos y sus pies a los Apóstoles. Y para convencerlos les pide algo de comer. Así los discípulos «le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos» (Lc 24, 42-43). San Gregorio Magno comenta que «el pez asado al fuego no significa otra cosa que la pasión de Jesús, Mediador entre Dios y los hombres. De hecho, él se dignó esconderse en las aguas de la raza humana, aceptó ser atrapado por el lazo de nuestra muerte y fue como colocado en el fuego por los dolores sufridos en el tiempo de la pasión. Gracias a estos signos muy realistas, los discípulos superan la duda inicial y se abren al don de la fe; y esta fe les permite entender lo que había sido escrito sobre Cristo «en la ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos» (Lc 24, 44). En efecto, leemos que Jesús «les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras y les dijo: “Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados… Vosotros sois testigos”» (Lc 24, 45-48). El Salvador nos asegura su presencia real entre nosotros a través de la Palabra y de la Eucaristía. Por eso, como los discípulos de Emaús, que reconocieron a Jesús al partir el pan (cf. Lc 24, 35), así también nosotros encontramos al Señor en la celebración eucarística …”   (BENEDICTO XVI, “Regina Caeli”, Plaza de San pedro,  Domingo 22 de abril de 2012, http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/angelus/2012/documents/hf_ben-xvi_reg_20120422.html).

Para poder reconocer a Jesús resucitado en nuestras vidas es necesario un camino de conversión permanente y una vez que hacemos experiencia de su presencia en nuestras vidas, eso nos impulsa a compartirla,  es decir nos lleva a la misión como les sucedió a los apóstoles.

SEGUNDO SÁBADO DE PASCUA 17-4-2021

Memoria obligatoria Blanco

Bienaventurada Virgen María del Valle

Nuestra Señora del Valle
Memoria

Vi la nueva Jerusalén,
embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.

Lectura del libro del Apocalipsis     21. 1-5a

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe mas.
Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.
Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: El habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será con ellos su propio Dios. Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó».
Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas».

Palabra de Dios.

O bien:

Dios nos ha elegido en Cristo
antes de la creación del mundo

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Efeso     1, 3-6. 11-12

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
y nos ha elegido en El, antes de la creación del mundo,
para que fuéramos santos
e irreprochables en su presencia,
por el amor.

El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo,
conforme al beneplácito de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia,
que nos dio en su Hijo muy querido.

En El, nosotros,
los que hemos puesto nuestra esperanza en El,
hemos sido constituidos herederos
y destinados de antemano,
para ser alabanza de su gloria,
según el previo designio
del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL     Jdt 16, 13-15

R. ¡Alabado sea Dios, el Señor!

Cantaré a mi Dios un canto nuevo:
Señor, Tú eres grande y glorioso,
admirable por tu poder e invencible. R.

Que te sirvan todas las criaturas
porque Tú lo dijiste y fueron hechas,
enviaste tu Espíritu y El las formó. R.

Las montañas y las aguas se sacudirán desde sus cimientos.
las rocas se derretirán como cera en tu presencia,
pero Tú siempre te muestras popicio con aquéllos que te temen. R.

ALELUIA Cf. Lc 2, 19

Aleluia
¡Feliz la Virgen María,
que conservaba la Palabra de Dios
y la meditaba en su corazón!
Aleluia

EVANGELIO

Cuánto se dolía y padecía esa piadosa Madre,
contemplando las penas de su Hijo

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     19, 25—27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien El amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como suya.

Palabra del Señor.

 

En 1620 los indios calchaquíes comenzaron a honrar a su modo, en la cueva de Choya, la imagen de la Virgen María. La imagen, encontrada en una gruta, constituye una señal de la protección divina sobre el pueblo de Catamarca y de los alrededores. La presencia de María contribuyó a la unidad de las razas pacificando los corazones de los españoles y de los diaguitas y calchaquíes. El pueblo reconocido, convirtió en Santuario su templo.

El lugar del hallazgo de la imagen es una gruta, o sea, una hendidura en la roca que cobija esa misteriosa imagen venerada por los nativos, antiguos y legítimos habitantes de estas tierras, que seguramente, encuentran identidad y protección en ese ícono.

La imagen de María Santísima en el Misterio de su Inmaculada Concepción es descubierta en Choya y trasladada a San Isidro (Valle Viejo) por Manuel de Salazar.(fuente http://morenitadelvalle.com.ar/sitio/historia/hallazgo-de-la-imagen/)

 

 

LECTURAS DE LA FERIA: SÁBADO

Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     6, 1-7

En aquellos días:
Como el número de discípulos aumentaba, los helenistas comenzaron a murmurar contra los hebreos porque se desatendía a sus viudas en la distribución diaria de los alimentos.
Entonces los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: «No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocuparnos de servir las mesas. Es preferible, hermanos, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y nosotros les encargaremos esta tarea. De esa manera, podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra.»
La asamblea aprobó esta propuesta y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe y a Prócoro, a Nicanor y a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía. Los presentaron a los Apóstoles, y estos, después de orar, les impusieron las manos.
Así la Palabra de Dios se extendía cada vez más, el número de discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén y muchos sacerdotes abrazaban la fe.

Palabra de Dios.

SALMO    Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19 (R.: 22)

R. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.

O bien:

Aleluia.

Aclamen, justos, al Señor:
es propio de los buenos alabarlo.
Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

ALELUIA

Aleluia.
Resucitó Cristo, que creó todas las cosas
y tuvo misericordia de su pueblo.
Aleluia.

EVANGELIO

Vieron a Jesús caminando sobre el agua

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    6, 16-21

Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos. El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.
Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo. El les dijo: «Soy yo, no teman.»
Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban.

Palabra del Señor.

 

Luego de haber dicho que la Iglesia primitiva tenía un solo corazón y una sola alma (v. Hechos 4,32), el libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla de una división profunda entre los cristianos de Jerusalén, que será causa de persecución contra una parte de ellos (no contra los que estaban estrechamente relacionados con los apóstoles), aunque esto conducirá a una etapa misionera (Hechos 8,1-4) como se verá en las lecturas de los días subsiguientes.

Si la comunión de bienes, había sido una característica de la primera comunidad,  dejó de serlo porque en la comunidad de Jerusalén hay dos grupos de creyentes judíos que luchan por los bienes comunes. “el desacuerdo entre los dos grupos de cristianos jerosolimitanos se trasladó a la vida económica (desde entonces ha habido muchas luchas internas en la Iglesia), porque los hebreos (que eran sin duda el grupo más numeroso) trataban de obligar a los helenistas a alinearse con ellos, quitando a las viudas helenistas, que probablemente dependían por completo de esta ayuda, su parte de los fondos comunes” (confr. Raymond E. Brown, “Cristo en los evangelios del año litúrgico”, Editorial Sal Terrae, 2010, pag. 383).

Lo cierto es que la intención del autor del libro de los Hechos no es poner el foco en la situación de conflicto sino en la forma que aquella se superó manteniendo la unidad de la comunidad.

Los doce no toman una posición partidaria; se decidió en favor del pluralismo es decir,  se comprendió que tolerar diferencias en las prácticas y en las actitudes teológicas era mejor que destruir la comunión (koinónía); la elección se realiza en un contexto de oración y de imposición de manos.   Jesús no esbozó ningún proyecto o estructura de la iglesia, sin embargo en la iglesia hay un elemento humano y un elemento divino. Por eso respetando estos dos elementos inseparables, la estructura de la iglesia aspecto humano, inspirada por el Espíritu Santo, de allí el contexto de oración en que se toma la decisión,  puede y debe necesariamente adaptarse a las necesidades de nuestro tiempo.

El pasaje del evangelio que escuchamos hoy constituye el final de la escena de la multiplicación de los panes y sirve de transición entre este relato y la escena que tiene lugar al día siguiente, cuando la multitud se acerca a Jesús y escucha el discurso del pan de vida. En este contexto las personas  impresionadas por el carácter milagroso del signo de la multiplicación de los panes, se disponían a aclamar a Jesús como mesías político (v. Jn 6,15). Pero Jesús es mucho más que eso y no puede quedar limitado por lo que significan unos títulos como los de «el Profeta» o «rey». El hecho de caminar sobre las aguas, una manifestación de su divinidad,  es un signo que se encarga de interpretar el mismo Jesús, y lo hace mediante la expresión única del nombre divino «yo soy».

 

SEGUNDA SEMANA DE PASCUA VIERNES 16-4-21

Salieron dichosos, de haber sido considerados
dignos de padecer por el nombre de Jesús.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     5, 34-42

Un fariseo, llamado Gamaliel, que era doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en medio del Sanedrín. Después de hacer salir por un momento a los Apóstoles, dijo a los del Sanedrín:
«Israelitas, cuídense bien de lo que van a hacer con esos hombres. Hace poco apareció Teudas, que pretendía ser un personaje, y lo siguieron unos cuatrocientos hombres; sin embargo, lo mataron, sus partidarios se dispersaron, y ya no queda nada.
Después de él, en la época del censo, apareció Judas de Galilea, que también arrastró mucha gente: igualmente murió, y todos sus partidarios se dispersaron. Por eso, ahora les digo: No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios.»
Los del Sanedrín siguieron su consejo: llamaron a los Apóstoles, y después de hacerlos azotar, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron.
Los Apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús. Y todos los días, tanto en el Templo como en las casas, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 26, 1. 4. 13-14

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

O bien:

Aleluia.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré? R.

Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor. R.

ALELUIA     Mt 4, 4b

Aleluia.
El hombre no vive solamente de pan,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluia.

EVANGELIO

Distribuyó a los que estaban sentados,
dándoles todo lo que quisieron

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     6, 1-15

Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?» El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan.»
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?»
Jesús le respondió: «Háganlos sentar.»
Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.»
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo.»
Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

Palabra del Señor.

Comentario:
Mientras el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra como el Espíritu Santo impulsa la vida externa de la primera comunidad de cristianos que poco a poco va creciendo; el evangelio de Juan nos propone una visión de las relaciones internas de los cristianos con Jesús que es lo que posibilita que se viva en forma externa la fe en él.
En el libro de los Hechos de los Apóstoles vemos que la vida de la comunidad cristiana en los comienzos se manifestaba recibiendo el bautismo en el nombre del Señor Jesús, por el cual se recibía el Espíritu Santo. Así se pasaba a formar parte de la vida en comunión (koinónía), esa vida se expresaba en la comunidad de bienes, tendiente a que no falte a nadie lo necesario para vivir. También se expresaba en las oraciones en el templo, en la fracción del pan en las casas;  y se fundamentaba, en la enseñanza de los apóstoles.
Por eso no es casual que el evangelio de Juan que hemos leído en días anteriores nos hable  del nuevo nacimiento del agua y del Espíritu (Jn 3) (diálogo de Jesús con Nicodemo) y de comer el pan de vida (Jn 6), pasaje que hoy comenzamos a leer.
La primera lectura es el epílogo del segundo enfrentamiento de los Apóstoles con el Sanedrín, la predicación de los apóstoles había provocado en el Sanedrín el deseo de darles muerte, pero el libro de los Hechos nos presente la intervención de un fariseo (Gamaliel) que defiende la tolerancia. Pablo va a ser presentado como discípulo de Gamaliel, que aquí actúa como un hombre imparcial.  El sanedrín siguió el consejo de Gamaliel. Azotaron a los apóstoles, pero después los pusieron en libertad. Los miembros del sanedrín adoptaron tácitamente la política de dejarlos en paz mientras que los apóstoles seguían anunciando a Cristo todos los días, en público y en privado.
Esta fortaleza para poder anunciar de este modo a Jesús se obtiene de vivir íntimamente unido a él.
Esa vida íntima con el Señor Jesús se obtiene por medio de la eucaristía. En el evangelio de Juan a diferencia de los evangelios sinópticos (Mc., Mt., Lc.), “Las palabras de Jesús sobre la eucaristía son presentadas como una especie de comentario a la multiplicación de los panes y guardan, por tanto, una relación íntima con lo que Jesús hizo en su ministerio. La eucaristía no es relacionada explícitamente con la muerte de Jesús, pero es considerada como comida, como pan de vida y, por tanto, hay que recibirla con frecuencia” (conf.  Raymond E. Brown, “Cristo en los evangelios del años litúrgico”, Editorial Sal Terrae, 2010, pág. 378).

SEGUNDA SEMANA DE PASCUA JUEVES 15-4-21

Nosotros somos testigos de estas cosas;
nosotros y el Espíritu Santo

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     5, 27-33

Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: «Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!»
Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen.»
Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 33, 2. 9. 17-20

R. El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

O bien:

Aleluia.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en él se refugian! R.

El Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias. R.

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos. R.

ALELUIA     Jn 20, 29

Dice el Señor: Ahora crees, Tomás, porque me has visto.
¡Felices los que creen sin haber visto!
Aleluia.

EVANGELIO

El Padre ama al Hijo
y ha puesto todo en sus manos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 31-36

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor.

Comentario:

La relación que existe entre los textos de estos dos libros de la Sagrada Escritura que la liturgia nos propone, se encuentra en que mientras el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra como el Espíritu Santo impulsa la vida externa de la primera comunidad de cristianos que poco a poco va creciendo; el evangelio de Juan nos propone una visión de las relaciones internas de los cristianos con Jesús.
En la primera lectura continuamos escuchando el desarrollo del segundo enfrentamiento de los Apóstoles con el sanedrín que comenzamos a leer el día anterior. Ante el interrogatorio del sumo sacerdote sobre porque habían violado la prohibición de hablar sobre Jesús, Pedro expresa de nuevo su audacia con una frase memorable: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres», y después pronuncia un sermón cristológico como si esperara convertir al sanedrín, logrando justamente lo contrario dado que la exasperación de las autoridades llega hasta tal punto de querer matar a los apóstoles.

En el evangelio de hoy, que completa el dialogo de Jesús con Nicodemo, Jesús se muestra como el revelador del amor infinito del Padre, en él se encuentra el Espíritu sin medida y como Dios ama en forma infinita a su hijo, puso todo en sus manos, de allí que, quien cree en él tiene vida eterna.
Es evidente,  que esa experiencia de la vida eterna que nos trae Jesús, fue vivida a fondo por los apóstoles y es el fundamento de la predicación que nos muestra la primera lectura.
Pidamos a Dios que nos aumente el don de la fe en Jesús resucitado, para que al igual que los apóstoles podamos también nosotros anunciarlo con valentía.

SEGUNDA SEMANA DE PASCUA MIÉRCOLES 14-4-2021

SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

MIÉRCOLES

Los hombres que vosotros arrestasteis
están en el templo y enseñan al pueblo

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     5, 17-26

Intervino entonces el Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos. Llenos de envidia, hicieron arrestar a los Apóstoles y los enviaron a la prisión pública.
Pero durante la noche, el Ángel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: «Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida.» Los Apóstoles, obedeciendo la orden, entraron en el Templo en las primeras horas del día, y se pusieron a enseñar.
Entre tanto, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios, convocaron al Sanedrín y a todo el Senado del pueblo de Israel, y mandaron a buscarlos a la cárcel. Cuando llegaron los guardias a la prisión, no los encontraron.
Entonces volvieron y dijeron: «Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas, pero cuando las abrimos, no había nadie adentro.»
Al oír esto, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido. En ese momento llegó uno, diciendo: «Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo.»
El jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los Apóstoles, pero sin violencia, por temor de ser apedreados por el pueblo.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 33, 2-9

R. El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

O bien:

Aleluia.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en él se refugian! R.

ALELUIA     Jn 3, 16

Aleluia.
Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único;
todo el que cree en él tiene Vida eterna.
Aleluia.

EVANGELIO

Dios envió su Hijo
para que el mundo se salve por él

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 16-21

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

Palabra del Señor.

Para entender estas lecturas tenemos que recordar, como lo venimos haciendo que la relación que existe entre los textos de estos dos libros de la Sagrada Escritura que la liturgia nos propone, se encuentra en que mientras el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra como el Espíritu Santo impulsa la vida externa de la primera comunidad de cristianos que poco a poco va creciendo; el evangelio de Juan nos propone una visión de las relaciones internas de los cristianos con Jesús.

Como consecuencia de las señales y milagros que realizaban los apóstoles un gran número de creyentes se les unió y además eran respetados por el pueblo e incluso acudían personas de pueblos cercanos llevando enfermos para que al pasar Pedro al menos su sombra los cubriera (v. Hechos 5,12-16). Esto motivó un segundo enfrentamiento contra el Sanedrín parte de ello nos narra la primera lectura de hoy.  Los sacerdotes y los saduceos por envidia,  los arrestan, pero un ángel del Señor los libera y vuelven a predicar. El autor nos muestra esta liberación como una ironía, porque cuenta que fueron liberados por un ángel y justamente, los saduceos no creían ni en la resurrección ni en los ángeles. Lo cierto es, que al igual que la detención de Jesús narrada en el evangelio de Lucas, las autoridades deben proceder con cuidado para evitar que el pueblo se enfurezca, porque los apóstoles al igual que Jesús eran respetados por el pueblo.

En el evangelio de Juan, seguimos con el diálogo de Jesús con Nicodemo,  el evangelista nos quiere transmitir que Dios nos manifestó su amor dándonos a su Hijo único que vino al mundo. Esa venida constituye el juicio. Hay que decidirse por la luz que ha venido al mundo es decir creer en Jesús como hijo de Dios,  o por el contrario no creer y  quedarse en las tinieblas.

SEGUNDA SEMANA DE PASCUA MARTES 13-4-2021

SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

MARTES

Un solo corazón y una sola alma

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     4, 32-37

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos.
Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima.
Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades.
Y así José, llamado por los Apóstoles Bernabé -que quiere decir hijo del consuelo- un levita nacido en Chipre que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 92, 1ab. 1c-2. 5

R. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

O bien:

Aleluia.

¡Reina el Señor, revestido de majestad!
El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. R.

El mundo está firmemente establecido:
¡no se moverá jamás!
Tu trono está firme desde siempre,
tú existes desde la eternidad. R.

Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,
la santidad embellece tu Casa
a lo largo de los tiempos. R.

ALELUIA     Jn 3, 14-15

Aleluia.
Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto,
para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Aleluia.

EVANGELIO

Nadie ha subido al cielo,
sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 7b-15

Jesús dijo a Nicodemo: «Ustedes tienen que renacer de lo alto.»
«El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu.»
«¿Cómo es posible todo esto?», le volvió a preguntar Nicodemo.
Jesús le respondió: «¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.
Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo?
Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.»

Palabra del Señor.

 

La relación entre la primera lectura y el evangelio, radica en que mientras el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra como el Espíritu Santo impulsa la vida externa de la primera comunidad de cristianos que poco a poco va creciendo, el evangelio de Juan nos propone una visión de las relaciones internas de los cristianos con Jesús.

El libro de los hechos nos narra que Bernabé vendió un campo y entregó el dinero a los apóstoles para contribuir al fondo común, para la vida de la comunidad. Además de ser un ejemplo positivo de comunión, el hecho es importante porque Bernabé es un levita, y más adelante el libro de los Hechos nos dirá que muchos sacerdotes habían creído en Jesús, lo que nos muestra como la fe se abre camino incluso entre los que se habían opuesto más que nadie a Jesús.

En el evangelio de hoy continuamos el diálogo de Jesús con Nicodemo. Jesús explica a Nicodemo de qué forma se puede recibir la vida eterna.

“Para la vida eterna, al igual que para la vida terrena, también es necesario el engendramiento o el nacimiento, pero no de progenitores terrenos, sino del Dios de lo alto. Este es un desafío radical al judaísmo del que Nicodemo es un exponente de primera línea, un judaísmo para el cual solo se puede llegar a ser miembro del pueblo elegido de Dios si se nace de una madre judía. A esto responde Jesús que la carne engendra solo carne, de modo que la identidad o el estatus de los progenitores terrenos no tiene ninguna importancia en lo que respecta a las relaciones con Dios, porque el espíritu solamente es engendrado del Espíritu.  Por eso, el engendramiento/nacimiento del Dios de lo alto es engendramiento/ nacimiento del agua y del Espíritu” (conf.  Raymond E. Brown, “Cristo en los evangelios del años litúrgico”, Editorial Sal Terrae, 2010, pág. 376).

En el evangelio de Juan el bautismo es un nacimiento mediante el cual el Espíritu transmite la vida misma de Dios; por consiguiente, los creyentes nacidos del agua y del  Espíritu son los verdaderos hijos de Dios.

Nicodemo que piensa en un nivel terreno no comprende las palabras de Jesús, quien le explica que él ha venido del cielo y que retornará al cielo cuando sea levantado en alto en la cruz.